El termómetro por encima de 20 grados y cielo despejado por primera vez en mucho tiempo. Hay que salir, lo pide el cuerpo. No somos los únicos porque pillamos una caravana... Comienza el éxodo.
Pero nada de dejarnos los riñones. Hoy recibimos a la primavera. Como se merece, disfrutando de un día de campo.
Improvisamos, parada técnica en nuestro particular food & stuff, es decir Pata negra & Maldonado. En toda celebración que se precie debe haber un chuletón, tomates y verdura (Adivinad quien pide que) y un dulcecito para el final por supuesto.
Parece que el camino esta un poco mejor aunque todavía tenemos partes de París Dakar. Por fin llegamos al terreno, exuberante es la palabra. La hierba llega a la rodilla, y todo se ve inundado de flores.
Rápido chequeo al huerto, y nos ponemos a la obra. Hay uno que tiene mucha hambre y no puede esperar ni a que abra el potito. Nos ponemos a encender el fuego y a los dies minutos comprobamos que para pirómanos no valemos. Las piñas están húmedas y no conseguimos arrancarlo. Jorge mientras tanto mete la mano en la nevera buscando yogures y petitsuis. Al final terminamos yendo al pino a por corteza y resina, con lo que conseguimos hacer una fogatilla. Mientras esperamos a las ascuas, damos buena cuenta de un queso de cabra estupendo cortesía de Jesús.
Jorge crea un pantano de margaritas. Lo que empieza siendo un juego de voy a meter un dedito termina siendo me mojo hasta el pañal. Cambiarle de arriba a abajo merece la pena solo por el video que le hemos grabado ;)
Que buena esta la carne a la brasa! Y más cuando la brasa proviene de leña de tus árboles. Aprovechando que Jorge se está echando una siesta de 3 horas y media, nosotros hacemos los propio. Con el buche lleno y mirando a jorge, extendemos la manta que una vez fue de mi abuela a la sombra del fresno. Pues ya son las seis y hemos echado el día.
Viene José Luis con un manojo de espárragos salvajes en la mano. Nos vamos a dar un paseito y nos enseña ca buscarlos. Recolectamos la cena. Volvemos con otro manojo y una sonrisa de triunfo.
José Luis nos ofrece un cardo que tiene en el huerto. Nuestra cara de sorpresa al ver que el cardo es más grande que el. Menos mal que traemos la furgo!
Y así de felices, nos vamos a casa preguntándonos si nos mudamos a una más grande o si Jorge pierde la suya... Hay que meter el cardo como sea!!!!